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Una vez más nuestro Sensei Ishana Pérez nos escribe sobre la estructura técnica del Aikido, en este caso sobre, “El Atemi Waza”, aspecto muy importante dentro de la educación del aikidoka.

        En ocho apartados nos da los conceptos básicos sobre este factor técnico tan determinante llegado el caso. Donde según la tradición ocupa casi la totalidad de la enseñanza, creemos que eso es suficiente motivo para que al menos reflexionemos sobre él.

        Esperamos que sea de su interés y que le ayude en la perfección y mejora de su técnica.

Atemi Waza
Índice del Artículo.

Origen del Atemi

Origen del Atemi.

Aplicación del atemi

Aplicación del atemi.

El atemi y el nivel de compresión dentro del aprendizaje

El atemi y el nivel de compresión dentro del aprendizaje.

El atemi visto desde el punto de vista del tori

El atemi visto desde el punto de vista del tori.

El atemi visto desde el punto de vista del uke

El atemi visto desde el punto de vista del uke.

La eficacia de un atemi radica en 5 factores

La eficacia de un atemi radica en 5 factores.

Tipos de atemis

Tipos de atemis.

Conclusión

Conclusión.



Origen del Atemi

Atemi Waza

        “Los Atemi son un 99% del Aikido.

        En un combate real, el uso del atemi es un 70 % y la técnica es el 30 % restante.

        Aikido es irimi y atemi”. Morihei Ueshiba, (fundador del Aikido).

        Lo más probable es que la evolución prehistórica del atemi en los clanes guerreros tanto en China como en Japón, desembocara por la práctica que si se presionaba o se percutía en determinadas partes del cuerpo, el ataque o la defensa fuera más eficaz, por ejemplo, atacar a los ojos o la entre pierna; en el caso de quebrar una articulación siempre es más simple, aunque posteriormente muchos budokas recorrían los campos de batalla probando y sublimando la técnica con los cadáveres, para ver cuál era la manera más eficaz de hacerlo. Algo por otro lado natural, cuando se busca la eficacia y la victoria en el combate.

        Las crónicas hablan que en el siglo XIV, Zhang Sanfeng (posterior fundador del método de boxeo Taiji quan) constata la existencia de 48 puntos de acupuntura susceptibles de ser atacados mediante métodos de golpeo. Formado en Shaolín de Songshand y médico de profesión, Sanfeng tenía conocimiento de los 12 meridianos de acupuntura y de su manipulación superficial. Pero nunca nadie se preocupó de investigar a cerca de las vías profundas de esos puntos y el retorno de flujo energético a los mismos. Así que se puso manos a la obra. El desarrollo de las técnicas de golpeo a puntos energéticos y vasos sanguíneos, las Dian Xue (Dim Mak) estaba en proceso. Del mismo modo que Minamoto no Yoshimitsu hizo 200 años atrás en el archipiélago vecino para ahondar en su investigación sobre las técnicas de percusión y ataque a zonas vitales. Zhang Sanfeng elaboró en mitad del siglo XIV, un sofisticado sistema de pugilismo sobre zonas vulnerables, para tocar y presionar puntos específicos de acupuntura y controlar sus efectos devastadores sobre el organismo.

        Otro dato a resaltar es en los textos de la familia Yang, concretamente en los “Cuarenta Capítulos de la Familia Yang”, que aparecieron por primera vez como apéndice de la reimpresión hecha en 1985 del libro T´ai-chi ch´üan chiang-i (1935), de Wu Kung-tsao. El texto es a su vez una copia del manuscrito de Wu Chien-ch´üan (1870-1942). En dicho texto en su capítulo 36 titulado: “Una explicación de dedos, palma, puño y toda la mano en el Tai-chi”, habla: “…También están el dedo de medir, llamado también el dedo de centímetros y milímetros, o el dedo que busca puntos de acupuntura”. Esto demuestra la sofisticación y sutileza del atemi dentro del T'ai chi ch'uan. En el capítulo siguiente, el 37, está totalmente dedicado al atemi, se titula: “Transmisión oral de los puntos de acupuntura de vida y muerte”, donde hace una lista detalladísima de quién es merecedor de tal enseñanza y quién no. Está claro que el trabajo del atemi en su parte más evolucionada no estaba ni debe estar en malas manos, el ejemplo, es como se concluye ese capítulo: “¡Ay! ¿No es una lástima que todavía haya delincuentes en las Artes marciales?”

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        Aplicación del atemi.

        Atemi Waza (ate = golpe; mi = cuerpo; Waza = técnica), es la técnica de golpeo con el cuerpo. Inicialmente se nos viene a la cabeza el golpear con las manos, bien sea en forma de puño con todas sus posibles variantes: los dedos, las muñecas o las palmas. Pero esto, -aunque puede haber un mínimo de 8 ó 9 posibilidades en cada caso-, sigue siendo una visión limitada del atemi.

        Básicamente dividimos el cuerpo en dos mitades, la superior y la inferior, y el atemi se puede ejecutar con todos los recursos armamentísticos corporales que ofrecen las dos partes. Esto es otra visión del atemi mucho más amplia y versátil.

Aplicación del atemi

        Dentro de mi estructura para el trabajo técnico del Aikido la divido en las siguientes fases:

        Ataque (atemi)desequilibrio (atemi)técnica.

        Al producirse el ataque e ir el tori a su encuentro con el desplazamiento es donde se produce el primer atemi, un ej. típico: Tachi Waza Katatedori Gyaku hanmi Ikkyo (omote, omote, ura, ura); esto también puede tener otras maneras de hacerlo, y es con la adherencia y el corte de la Te gatana (mano sable), el ejemplo clásico es: Tachi Waza Shomenuchi Iriminage (omote, omote, ura, ura). Otra forma superior de trabajo es teniendo en cuenta el Time y los desplazamientos para producir Kushuzi (desequilibrio), que puede ser entendido como un atemi, ya que lo que se persigue es romper la unidad estructural del ataque: raíz, empuje, velocidad, posición, técnica, etc., y para una persona que no sepa reaccionar adecuadamente puede ser muy rompedor, -pensemos cuando tropezamos en la cotidianidad-; o utilizando las cargas del cuerpo para el mismo fin, esto es el uso de la proyección, un ejemplo es el trabajo de Katadori para Kokyunage, sin ir a los brazos del uke, sino utilizando toda la estructura corporal del tori.

Observemos como Yamaguchi Sensei utiliza el Kushuzi para neutralizar el ataque del uke.

        Al desequilibrar lo que se persigue es drenar la fuerza, la posición, la intención, etc. del atacante, para después aplicar la técnica que convenga. Pero como el que ataca reacciona en este transcurrir, es cuando se vuelve a aplicar el uso del atemi, bien para llamar la atención al uke sobre sus aperturas, bien para corregir una posición de fortaleza ganada en la recuperación del equilibro.

        Después de todas estas acciones se aplica el principio técnico adecuado al ataque, los factores que condicionan la aplicación de la técnica son: el espacio, la circunstancia, el momento, o el estudio, en éste último todo está regulado y preestablecido en el Kihon.

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El atemi y el nivel de compresión dentro del aprendizaje

        El atemi y el nivel de compresión dentro del aprendizaje.

        Como en todo, el aprendizaje tiene su proceso de evolución en función del nivel de comprensión y maestría que se vaya desarrollando en el Arte, y como no podía ser de otra manera, las variantes que condicionan ese desarrollo son: la ética del alumno, la práctica, la comprensión y el compromiso. En función de eso se podrá trabajar con más o menos realismo el atemi.

        Vemos unos ejemplos concretos, para ello utilizaré los grados de Kyu -bajo mi metodología-, que son la base del aprendizaje, y por tanto, los cimientos para llegar a otras alturas más sutiles.

        En 6º Kyu, lo que el alumno tiene que distinguir es dónde van los atemis básicos en cada técnica sin concentrarse muchos en ellos -papel de tori-, para que no le dé más importancia al atemi que al proceso de ejecución técnico. Por otro lado, está el establecer la reacción elemental a ese atemi que nos han hecho -papel de uke-. En los dos casos el concepto general es moverse en el caso tori (es decir mover los pies), y dejarse llevar en el papel de uke. A un principiante no se le puede pedir más.

        En 5º Kyu, ya se le pide al alumno que sea preciso en la parte donde se ejecuta el atemi (el área a golpear), es decir, si hay un atemi a la cara que no se salga por los lados y la manera correcta de usar la mano, puño, dedos, etc., también, a que parte concreta de la cara se dirige -papel de tori-. El trabajo en el caso del uke, es lo que yo denomino “no comérselo”, eso significa que esa mano que viene a la cara hay que evitar que impacte de forma plena, esto se traduce en actuar con flexibilidad.

        En 4º Kyu, el concepto general para las dos partes es actuar con flexibilidad y continuidad, eso quiere decir que las acciones y las respuestas son continuas sin cortes, se enlazan unas y otras. Las dos acciones son una, uke actúa -tori- responde -uke- actúa -tori- responde -uke- actúa…

        Aunque parezca fácil, no lo es, hay que estar muy vivo y muy flexible para no romper la dinámica y adaptarse al ritmo.

        Dicho con otras palabras, “la viveza de la acción-reacción”.

        En 3º Kyu, ya se comienza a trabajar con propiedad, eso significa que tori tiene que ser solvente y muy preciso a la hora de aplicar el atemi, por ejemplo, si uke gana una posición de fuerza o ventaja hay que responder a esa acción para drenar su raíz y de esta manera seguir conduciéndolo, desequilibrándolo o sometiéndolo. La escucha del uke en este nivel tiene que ser más sutil, tanto para responder a las acciones del tori, como a la hora -si deja o hay hueco, ¡claro!- de ganarle la posición, y porque no, propinar un atemi y hacer Kaishiwaza (contra a la técnica recibida) al tori.

        Es importante aclarar que aquí y de aquí en adelante, -en la práctica-, no se debe confundir estas acciones con una competición, es más un ejercicio de atención-concentración y de escucha, NO una competición ni una lucha.

        Indudablemente todos tenemos nuestro corazoncito y nos molesta que nos pillen los fallos, pero esa energía hay que sublimarla para dejar las menos aperturas posibles, y no caer en el primitivismo de la agresión o la venganza.

        En 2º Kyu, el trabajo se torna más sólido y compacto, eso significa que tori entra con su atemi con poder y solvencia, -aunque hay que evitar a toda costa dañar-, de ahí la importancia del uke, que tiene que actuar con atención, concentración y flexibilidad, de lo contrario puede haber accidentes.

        En 1º Kyu, se sigue trabajando con solidez por las dos partes y tienen que desarrollar los siguientes aspectos (hay que matizar que estos aspectos son infinitos es su perfección):

        Pegarse.- No perder la conexión. Eso nos lleva a sentirnos y sentir al otro en todo momento; esto implica refinar nuestra escucha.

        Adherirse.- Pegarse y unirse. De esta manera siempre estamos cerrados y no dejamos aperturas.

        Conectar.- Olvidarse de sí mismo y no separarse del compañero. Esto nos lleva a no pensar, solo sentir y actuar.

        Seguir.- Responder al compañero continuamente. No hay ruptura del ritmo, las acciones se suceden unas y otras de forma continuada.

        Para ello hay que tener mucho cuidado con:

        Topar.- Esto se traduce en pensar, no sentir, se intenta dirigir con el intelecto, es decir, se enfrasca uno en la especulación. Es cuando la gente se resiste de forma primitiva y no es consciente de que le llueven los atemis por todos lados.

        Insuficiencia.- Quedarse corto, no conectar, que es donde solemos tener las aperturas, en especial cuando perdemos el contacto dentro del Ma-ai.

        Separación.- Perder el contacto, andar solos, que es cuando somos totalmente vulnerables, ni siquiera el ataque se hizo correctamente.

        Resistencia.- Fuerza excesiva, dureza, callosidad en la escucha, que es totalmente distinto a: firmeza, solidez, estabilidad, sensibilidad. Distinguir la diferencia lleva su tiempo.

        La combinación de estas partes son infinita, quiero decir: quizás uno se pega bien, pero causa resistencia por no mover los pies; uno contacta bien pero en el transcurso de la acción se separa; se sigue bien al tori pero cundo me desequilibra carezco de flexibilidad y me resisto. Y podríamos seguir indefinidamente con ejemplos similares.

        Hay que desarrollar unas, -las primeras- y tener mucho cuidado con las segundas

        Los distintos estadios que acabo de enumerar tienen una relación directa con los elementos de aprendizaje (ver los elementos de aprendizaje en cada grado de Kyu: http://www.dojokuubukan.es/dojo.html#grados) que he desarrollado como complemento a la formación técnica que imparto en mi Dojo.

        (Para ampliar y complementar la información ver el artículo de nuestro Sensei Ishana Pérez disponible en nuestra Web: “La Estructura Interna para Realizar el Trabajo de Waza”).

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        El atemi visto desde el punto de vista del tori, (el que defiende).

        “La técnica básica incluye, mientras practicamos, un golpe (atemi) al punto desprotegido y vulnerable del adversario”, (Kisshômaru Ueshiba, 1988).

El atemi visto desde el punto de vista del tori

        El trabajo del atemi sobre la técnica es una parte fundamental de la educación como aikidoka, la cual hoy en día va en detrimento, quizás porque muchos practicantes se centran más en hacer un Aikido de coreografía que de Budo.

        Lo primero que tiene que hacer el tori es adaptarse al nivel que el uke tenga, sobrepasarlo implica un abuso y puede causar graves lesiones. Hay cosas que se pueden hacer con unos practicantes y otras no, más que nada porque no entienden y no tienen el suficiente bagaje para responder y seguirnos, en pocas palabras, ¡no saben! “La realidad del atemi en Aikido solo existe en la capacidad del compañero de comprender la alusión y por tanto de continuar el dialogo. Se corre el riesgo de chocar continuamente, no tanto contra el otro, sino contra su incomprensión”, (Franck Noel, 1996). De ahí la evolución descrita antes por niveles -según mi método personal-. La razón de ello es que esto va capacitando en cada estadio a las dos partes de la acción, uke-tori.

        El estudio del atemi dentro de la técnica tiene que ser muy exhaustivo, y ya no digamos en los niveles superiores, cuando se estudian puntos muy específicos que incluso pueden matar. Aquí la responsabilidad es del Sensei, saber si se le puede enseñar esa parte a esa persona, ya lo vimos más atrás en los capítulos de la Familia Yang.

        Otro aspecto que debe de cuidar el tori, es que con el paso de los años es imperativo ser más y más hábil, convertirse en alguien chusquero, marrullero o poco diestro, es síntoma de haberse estancado o de no haber evolucionado satisfactoriamente. Es importante resaltar que esto siempre va aparejado a la falta de una buena condición física, en especial, el aspecto de la flexibilidad, tanto en el propio cuerpo como en el movimiento.

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El atemi visto desde el punto de vista del uke

        El atemi visto desde el punto de vista del uke, (el que ataca).

        “El atemi en Aikido procede pues de la alusión, es decir, de una forma de comunicación más poética que administrativa.

        No pretende coaccionar, sino persuadir, incitar, educar, exponiéndole al otro una realidad sin imponérsela, y por eso, paradójicamente, prohibiéndose a sí mismo su finalidad aparente, ¡impactar!”, (Franck Noel, 1996).

        Es lo que muchos ukes no entienden, ¡hay que reaccionar a una posición más ventajosa antes que el compañero ejecute con plenitud su atemi! Eso se llama comprensión en la acción y por lo tanto, Zanshin. Esto también establece la relación inseparable que hay entre atemi-ukemi, ukemi no es solo rodar, también es: moverse, esquivar, ceder, fluir, buscar, verticalidad, raíz, ataque, defensa…

        Si no recibes bien está claro que el puño, palma, codo, shuto, rodilla, pie…, va a impactar con tu cuerpo y puede que te causes daño, porque es el uke el que se cusa daño cuando no sabe recibir correctamente las acciones del tori.

        Esto nos lleva a otro punto muy importante, “el uke no puede poner más potencia en el ataque de la que pueda absorber”, es típico ver personas que sobrepasan su empuje de ataque con la capacidad de recepcionarlo, y claro, no pueden soportar la respuesta de tori. Hay que recordar lo que se vio más atrás de: topar, insuficiencia, separación, resistencia.

        Otro aspecto clave es que no se puede atacar y defender simultáneamente, ejemplo típico: Tachi Waza Shomenuchi Ikkyo en omote, el uke hace Shomen y con la otra mano pone la palma para que tori de con su puño en ella. Y yo me pregunto, ¿cuántas manos tiene el uke? Porque esa mano la necesita para absorber la acción de corte del tori -el ukemi-, de lo contrario, su cara se estallará sobre la lona del tatami. El ataque es el ataque, y la defensa es la defensa. Si tú atacas con la idea de la defensa en tu cabeza, no estás atacando porque tu mente está divida en dos y en esa circunstancia no será eficaz ni para el ataque ni para la defensa. Las técnicas tienen su tempo, desconocerlo significa inmadurez en el Arte y en sus principios elementales.

Este es un buen vídeo para ver unos excelentes trabajos por partes de los ukes.

        

El uke en la naturaleza:

El aire.                                                       El agua.

          

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        La eficacia de un atemi radica en 5 factores:

        La eficacia del atemi reside en el conocimiento que se tenga de la anatomía humana, el trabajo mental del practicante y su experiencia técnica. Si no sabes dónde y cómo golpear, el sentido real de atemi no se podrá realizar; si no se tiene adiestrada la mente para que actué en calma, no se va a poder atinar con el atemi, y por supuesto, no se podrá movilizar ni energía mecánica (articular, muscular y de tendones), ni tampoco Ki; y si la experiencia técnica no está madura, el atemi no será eficaz, más que nada, porque toda tu atención está volcada en cómo ejecutar el principio técnico que querías desarrollar, es decir, tu foco de acción está cerrado.

La eficacia de un atemi radica en 5 factores

        También hay que distinguir que en las Artes duras o lineales, su estrategia es canalizar toda la fuerza y energía en la dirección del golpe, de manera que la potencia de éste se multiplique y provoque en cualquier punto de impacto, una onda expansiva que afecte como si hubiera tocado una zona fácil de dañar con un solo golpe superficial.

        Las Artes suaves o circulares (en las que se incluye el Aikido), lo que se intentan es colocar los atemis sobre puntos fisiológicamente débiles del cuerpo humano, -y en líneas generales en zonas blandas, "Un objeto es tan fuerte como su punto más débil"-, y si a esto añadimos que ya de por sí las zonas blandas son muy vulnerables es fácil entender que se puede obtener un resultado decisivo con una fuerza-presión-golpe pequeña y sin necesidad de que haya que impulsar todo el cuerpo en la acción, tampoco endurecer ninguna parte de éste para propinar el atemi, Un ejemplo muy simple, ¡meter los dedos en los ojos!

        Las dos estrategias son buenas y se ha demostrado a lo largo de la historia, no es cuestión de que un Arte sea mejor que otra, es un asunto del desarrollo y la capacitación del practicante.

        Veamos cinco factores que van a marcar la eficacia de los atemis.

        Elección del blanco.

        En este caso hay una máxima, “Hay que atacar los puntos más cercanos y entre ellos, el más eficaz”, eso lo marca el nivel de desarrollo del ataque, o ataque-defensa-contraataque…, donde influyen factores como:

        Distancia, no es lo mismo la distancia de partida, que la que hay cuando se rompe el Ma-ai.

        Tipo de ataque, dependiendo de éste es la respuesta del que defiende y en función de la defensa puede ser el atemi, no es lo mismo patear que cargar con un hombro sobre el pecho del atacante o con un cabezazo en su cara.

        Ritmo del ataque, a veces todo se resuelve en una sola acción, pero en otros casos hay acciones que podrían ser: ataques - defensa - contraataque…

        Elección de la parte del cuerpo más adecuada para golpear el blanco elegido.

        Se trata de elegir dentro de nuestro propio arsenal corporal el arma más adecuada para golpear el punto de atemi elegido. Sobra decir que esto está sustentado en la práctica cotidiana y la intuición, que es muy distinto a una decisión racional e intelectual, para esto último no hay tiempo.

        Potencia y velocidad.

        La máxima aquí es: “Lento sigue a lento, rápido sigue a rápido”, ir contra tempo es arriesgar mucho y ponerte en evidencia para ser vulnerable tanto en la defensa, como en el ataque o en el contraataque.

        La potencia y velocidad vienen dadas por la unificación estructural y la calma mental, no se trata de una cuestión de reflejos, si no, ¿por qué a muchos ancianos en Aikido es difícil pillarles?

        La energía (Ki) en el atemi.

        “Un alumno de Aikido que haya practicado regularmente debería tener, aunque no conozca su origen histórico y teórico, algunas percepciones personales sobre el Ki”, (Kisshômaru Ueshiba, 1988).

        La energía del Ki no se manifiesta si no hay unificación física y mental, en primer lugar, y estructural en segundo término. No solo hay que golpear con el miembro elegido para tal fin, hay que imprimirle nuestra energía de Ki, de esta manera, con un leve toque sería como un mazazo para un profano.

Haz Clic si Quieres ver un Artículo disponible en nuestra Web de Matajuro Yagyu, -La Espada Mortal-

        Una demostración convincente

        Un ronin (samurái errante y sin amo) visitó a Matajuro Yagyu, ilustre maestro del Arte del sable, con la firme intención de desafiarle para verificar si su reputación no era en realidad excesiva.

        El maestro Yagyu intentó explicarle al ronin que el motivo de su visita era estúpido y que no veía ninguna razón por la que combatir con él. Pero el visitante, que tenía el aspecto de ser un experto temible, ávido de celebridad, estaba decidido a ir hasta el final. No dudó en tratar de cobarde al maestro con el fin de provocarle.

        Matajuro no perdió sin embargo su calma y le hizo al ronin un signo para que saliera hasta su jardín. A continuación le indicó con el dedo la copa del árbol. ¿Era una trampa para desviar su atención? El ronin empuñó su sable, retrocedió algunos pasos y echó un vistazo en la dirección indicada.

        Dos pájaros canturreaban efectivamente sobre una rama. Bueno ¿y qué? Sin apartar su mirada de ellos, el maestro Yagyu respiró profundamente hasta que un Kiai surgió de lo profundo de sus entrañas, un grito de una potencia formidable. Los dos pájaros cayeron fulminados al suelo, inanimados.

        - ¿Qué piensa usted de esto?

        - Pregunto Matajuro a su visitante.

        - In… in… creíble – balbuceo el ronin, visiblemente trastornado, como si el Kiai lo hubiera traspasado a él también.

        - Pero aún no ha visto usted lo más importante.

        El segundo Kiai del maestro resonó en ese momento. Los pájaros comenzaron a batir las alas y emprendieron el vuelo.

        El ronin también.

        El desarrollo de la energía Ki lleva mucho tiempo y ejercicios específicos, pero ese es el camino. De lo contrario solo estamos utilizando la mitad de nuestro potencial y de nuestros recursos.

        Visto desde un punto de vista estructural, si no utilizamos la estructura como una unidad, ni siquiera el empuje-fuerza será efectivo, porque la inercia de las partes (miembros) yendo cada una por su cuenta, no va a dar el resultado deseado, por ejemplo en: Ushiro ryo Katadori Kokyunage.

        Momento correcto de ejecución.

        Está claro que en este apartado el elemento principal es el Time (el instante justo, el tiempo correcto), ajustarse a él va a marcar que el atemi sea efectivo o no. Si nos adelantamos nos ponemos en una posición vulnerable, si nos quedamos cortos el uke ya no está donde le percibimos inicialmente y lo más probable es que ya tengamos encima su contraataque.

        El otro aspecto a resaltar es la escucha, el diálogo que se establece entre uke-tori, obviar esta relación es exponerse si el otro es más sensible. Dentro de esta comunicación hay que estar atento a sus aperturas, bien para marcar un atemi o para tenerlo en una posición de desventaja, de esa manera es fácil conducirle o someterle.

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Tipos de atemis

        Tipos de atemis.

        El atemi en función de su aplicación puede tener diferentes formas de utilizarlo, por ejemplo, están los factores como la estrategia, quizás uno solo quiere hacer una finta para romper la concentración; la determinación, es cuando quizás solo se quiere solucionar el asunto de un plumazo; la zona a golpear, dependiendo de ésta se puede hacer de una u otra manera; de las intensiones que se tengan con el uso del atemi, no es lo mismo causar un dolor leve o momentáneo, una inconsciencia, que quebrar un miembro, etc.

        Veamos unos ejemplos del tipo y uso del atemi.

        El uso del atemi como técnica en sí misma o atemi percusor.

        Es un atemi rápido, muy vivo, el tiempo de aplicación es extremadamente breve, normalmente se persigue una alta merma del ataque, una inconsciencia o la muerte. Se ataca a puntos vitales muy específicos y muy sensibles, un ejemplo de ello son los Tachi dori (defensa a mano desnuda contra ataque de sable).

Ejemplo de atemi a mano vacía por Chiba Sensei, como técnica en sí misma o atemi percusor sin llegar a ser letal.

        Cuando desenvolvemos el Kihon y nos dedicamos a investigarlo, nos daremos cuenta de que todos los atemis establecidos en cada técnica tienen esa función, quizás por eso la máxima: “Aikido es irimi y atemi”. (Morihei Ueshiba, fundador del Aikido).

        El uso del atemi para facilitar la aplicación de una técnica o atemis desequilibrantes-penetrantes.

        Es un golpe de apoyo al desplazamiento hecho con el objetivo de alterar la estructura del atacante, bien para facilitar la ejecución técnica o para drenar su energía de ataque y ponerlo en una situación incómoda donde merme su respuesta de contraataque. Es el resultado de la estrategia: ataque-desequilibrio-técnica.

        Al mermar la energía de ataque del uke con el desplazamiento-atemi-desequilibrio le dejamos en una situación totalmente de indefensión absoluta, por eso hay que tener mucho cuidado con el Time y la recuperación de éste, porque traerá fuerzas renovadas, el ejemplo clásico es: Tachi Waza Katatedori Gyaku hanmi Iriminage (omote, omote, ura, ura), como no adaptemos bien el ritmo se nos escapa o nos hace Kaeshiwaza.

        Los atemis que no golpean.

        Son los disuasorios, de aviso, es una llamada de atención al uke para decirle que reaccione que está en una mala situación y debe corregirla porque su posición es vulnerable, es aquí cuando cobra vida aquello de: “Se corre el riesgo de chocar continuamente, no tanto contra el otro, sino contra su incomprensión”, (Franck Noel, 1996). Y lo que es peor, muchos ukes lo interpretan al revés, piensan que el tori tiene debilidades, por esa razón este tipo de atemis tienen que tener poder, es decir, la mano, pie, cabeza… va, quizás no toca pero debe de tener la suficiente autonomía y recorrido, para hacer un atemi percusor o desequilibrante-penetrante -llegado el caso-, donde estos puede causar mucho daño, a esto se le llama aplicar el “Principio del Cambio”.

        Hoy en día este atemi es muy popular en el Aikido, -pero a mi modo de ver-, peca de coreográfico, no sustenta en su interior el poder descrito antes.

        Otro caso son los trabajos avanzados donde se percibe que no se toca al uke, si el atemi está bien hecho, el uke tiene esa respuesta para no recibir el impacto. Aquí la frontera entre lo coreográfico y lo real es bastante sutil, por eso yo siempre soy partidario de rozar al uke para que se dé cuenta de la acción. No creo que se pueda derribar a nadie sin tocarlo, y más cuando viene con un ataque bien armado -sin aberturas- y con una determinación clara.

        Los atemi como simple distracción.

        Son atemis de finta, digamos que llamamos la atención en un lado para intervenir en el otro, requieren un gran control de la estructura, y en líneas generales se ha pasado a trabajar desde el círculo grande al círculo pequeño, un ejemplo es el trabajo de Tachi Waza Katadori Ikkyo, teniendo en cuanta las líneas de trabajo del suelo (norte, sur, este y oeste).

        Para que se entienda de una manera grafica, vamos a imaginar que usted está detrás de una pieza de Plexiglas transparente que cuelga del techo, y hay otra persona al otro lado, la cual le va a arrojar una botella en la dirección de su cara. Usted sabe que la pieza de Plexiglas transparente se interpone entre los dos, que no le va a pasar nada, pero aún así, -a pesar de que lo sabe-, su reacción es protegerse, correr o agacharse, ese es el sentido de este atemi.

        Los atemis duros y flexibles.

        En este caso se hace referencia a que en un principio el trabajo del estudiante con el atemi, más que a un punto específico se ataca un área concreta del cuerpo; en un segundo estadio, -llámese de perfección-, se especifican puntos muy concretos, en esta etapa los clásicos hablan que la zona a presionar o golpear no puede exceder de medio centímetro cuadrado. Como se puede ver, hay que tener un buen dominio de la anatomía y de los puntos a atacar por parte del alumno.

        Los atemi donde existe interacción entre uke-tori.

        Una deformación del aprendizaje de base es que el uke no reacciona con un contraataque, esto es una fantasía que no se da en ninguna situación real, y la práctica debe y tiene el deber de acercarse mucho a lo real, siempre con la precaución de no dañar, pero sí atacar o defender con la actitud. En este caso solo basta recuperarse del ukemi y si hay hueco girarse para el tori y presionarlo con nuestra actitud corporal y con nuestra mirada, -¡hay que estar atento por si hay que reaccionar a otro atemi!- Eso podía ser un buen primer paso en este aprendizaje de educar la acción-reacción. El segundo estadio es atacar al tori con cualquier atemi, incluso con un bocado, -porque no me sometió bien, por ejemplo en el control de Nikkyo-, y eso me da el derecho de llamarle la atención.

        El problema que se suele plantear en este tipo de Keiko, es que los estudiantes no tengan la humildad para soportarlo y se sientan ofendidos, porque lo interpretan como una lucha. Eso por ejemplo se suele traducir, en que en la segunda repetición el tori sea rudo, tosco y muy agresivo, en vez de tomarlo como una llamada de atención para que cuide y mejore su ejecución sin aperturas.

        Cuando los dos estudiantes entiendan y estén dispuestos a realizar está práctica, van descubriendo un mundo infinito de posibilidades, y sus recursos técnicos se ven aumentados exponencialmente.

        Hay que llamar la atención que este tipo de reacciones no se pude tener cuando el Sensei explica en el centro del tatami, ahí se está mostrando-instruyendo, no se deben de tener estas actitudes, ¡a no ser! Que el Sensei las autorice para mostrar algún tipo de trabajo relacionado con lo que estamos tratando.

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        Conclusión.

        Espero que este escrito motive a reanudar la práctica del atemi en el Arte del Aikido con propiedad; no he querido emboscarme en una relación de puntos corporales y tipos de golpes con su ejecución, más que nada porque esa información es fácil de adquirir en la red. En la medida de mis conocimientos, lo que he querido dar son bases y conceptos generales donde después cada cual pueda sustentar su trabajo sobre el atemi.

Conclusión

        Tengo que precisar una cosa muy importante, atemi y Kiai van juntos en especial en el inicio de la acción. Son tan inseparables como atemi y ukemi, cada uno en su contexto, ¡claro! No he querido meterlo en este artículo porque lo trataré en uno posterior solo dedicado al Kiai.

        Espero haber clarificado algunas lagunas que para muchos aikidokas podían ser oscuras y de esta manera animarles a proseguir y desarrollar la investigación sobre el atemi Waza.

Ishana Pérez.

Aiki - Publis del mes de Noviembre de 2013.

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