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Aikido y la educación. Uke – Ukemi.

Editoriales 2012   EDITORIALES 2012

Aikido y la educación.

        Es muy común entender el Budo y el Aikido en particular, como un pasatiempo, un divertimento, pero lo que pocos muestran y otros no ven, es que es un proceso de educación continua a lo largo del tiempo.

        Siempre digo que primero está la familia, después el colegio, luego viene la universidad y por último estamos nosotros, los budokas.

        Pero, ¿qué educación ofrece el Aikido?

        Por un lado está la revalidación de los principios éticos que se comenzaron en la familia. Luego viene la ampliación de la educación física -en su amplio espectro- que se inicio en el colegio. Y por último, la proyección como ser humano para vivir una vida plena.

        Aikido ofrece un medio para comprendernos a nosotros mismos, -en nuestra individualidad-, al igual que cuando nos relacionamos en comunidad. Eso visto desde el punto de vista del Keiko (de la práctica) es como sigue:

        Cuando practicamos con un compañero, lo primero que tenemos que hacer es estar dispuesto a colaborar para el beneficio común, es decir, dando y recibiendo constantemente.

        Lo segundo, es sentirnos para luego poder sentir al otro, por lo tanto ya con esta actitud comenzamos nuestra introspección, -eso lo llamamos en nuestra escuela (Dojo) desarrollar energía consciente-. Al ser capaces de percibirnos desarrollamos la capacidad de poder sentir al otro para seguirle, de esta manera nos adentramos en nuestro concepto del Musubi, “la unificación de los opuestos sin el conflicto, por medio de la adaptabilidad”, y esto nos dota de un conocimiento aplicable a cualquier ámbito de la vida.

        El otro aspecto relevante es que mantiene nuestra condición física y mental en un estado óptimo a lo largo de los años, eso quiere decir que podemos practicar aún siendo muy mayores, y como consecuencia da una gran calidad de vida.

        No debemos dejarnos engañar por ver que un Sr. derriba a otro, eso solo es el perfume de la flor del Aikido y en el fondo lo menos importante, lo real, está detrás de ese derribo que no se ve a simple vista, eso sería en el Arte el “Ura” (lo que está detrás y no se ve).

Ishana Pérez, Febrero de 2012.

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Uke – Ukemi.

        Si hay un cuello de botella en nuestro Arte para la evolución es el Ukemi, dado que sin el dominio de éste no se puede progresar en el aprendizaje.

        Uke es aquel que hace Ukemis, o rodamientos, -que no son caídas-, porque las caídas son cuando un cuerpo pierde el equilibrio y da en tierra o en algo firme para detenerse; en cambio, los rodamientos, es dar vueltas alrededor de un eje o centro.

        Ya que estamos de definiciones, vamos a seguir con Tori, que es aquel que derriba; y Uke, aquel que recibe.

        Ukemi es el Arte de ser Uke, y de esto va a depender la calidad técnica del Tori; esto es el Ura en este aspecto técnico que no se ve a simple vista, ¡pero está ahí! Otra faceta del Ura, es la alta dependencia que tiene Tori de Uke para poder aprender, investigar y profundizar en la Waza -la técnica-.

        El deber de Uke es tener la capacidad de dar respuesta a la acción que viene hacía sí, y no solamente hay que ejercitarla sobre la lona del Tatami, si realmente se hace Ai – Ki – Do.

        Otra cosa importante es que no se es Uke siempre, sino que hay alternancia de roles, -el que era Tori pasa a ser Uke y viceversa-, esto nos muestra la impermanencia de las cosas; la visión empática de la vida; el experimentar en carne propia la vivencia del otro, etc.

        Otro aspecto de lo que no se ve, es que cuando se está en el papel de Uke se absorbe gran cantidad de conocimientos, muchas de las veces de forma inconsciente. Como dice un gran amigo mío, “El Aikido es meter un motor de un Mercedes en un chasis de un seiscientos”.

        Esta trasmisión de conocimientos mutua entre Tori-Uke Uke-Tori tiene como base la franqueza, la sensación, lo físico y lo intuitivo. Esto quiere decir que si carecemos de sensibilidad para trabajar con el compañero, vamos a obstaculizar la evolución mutua y lo peor de todo, ¡podemos causar/nos daño!

        En la acción no hay ganador -el que derriba-; o perdedor, el que es proyectado, solo hay acción como en el Yin y el Yang.

        Desde mi punto de vista personal, el siguiente decálogo es un buen método para evolucionar en ser Uke y en realizar Ukemis con propiedad:

        1.- Aprende bien la base técnica de los Ukemis, de esta manera en un futuro podrás ser muy creativo.

        2.- Siempre exhala al realizarlos, el uso correcto de la respiración es lo que te va a dar calidad de Uke.

        3.- No piense, primero aprende a seguir o déjate llevar, para después actuar instintivamente e intuitivamente.

        4.- No te resistas, te puedes/en causar daño.

        5.- Se flexible y dúctil, es la mejor manera de aprender.

        6.- Sigue a Tori vaya donde vaya, dicho de otra manera, camina o mueves los pies. De esta forma aprenderás a escuchar y a sensibilizarte.

        7.- Sé sincero al realizarlo, el fingir, ser vago, adelantarse o escabullirse solo te hace perder el tiempo.

        8.- No te lesiones; uno de los grandes obstáculos de la práctica son las lesiones.

        9.- No compitas, si lo haces nunca se va a comprender Ai – Ki – Do.

        10.- El Ukemi no solo pertenece a la esfera del Tatami, intégralo en tu vida.

Ishana Pérez, Enero de 2012.

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