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Índice.

Ichigo ichie .

Aru ga mama ni.

Kakutôgi vs. Budô .

Armonía.



        Haz Clic para Comprar el Texto Sable y Zen   Es para nosotros todo un placer presentarles la obra “Sable y Zen”, de nuestro colaborador y columnista D. José Antonio Martínez Oliva.

        Esta obra está dirigida no sólo a practicantes de Kendô, Iaidô y Artes Marciales en general, sino a cualquier persona que sienta curiosidad por el Zen, como una forma de vida que nos ayuda a mejorar real y positivamente nuestra existencia.

        Pretende ser un libro más práctico que teórico, incluyendo continuas referencias a aspectos culturales, idiomáticos e históricos de Japón, que con toda seguridad captarán desde el principio el interés del lector.

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D. José Antonio Martínez Oliva. Y su columna: -Ichigo ichie-        Ichigo ichie

        Un momento, un encuentro. Todo lo que hacemos en la vida, es único e irrepetible. Levantarnos por la mañana, lavarnos la cara, preparar el desayuno, vestirnos, ir a trabajar… Podemos pensar que es siempre igual, pero es así solo en nuestra mente. En realidad, si somos capaces de vivir cada momento como único e irrepetible, si aprendemos a saborear cada pequeño cambio que se produce a nuestro alrededor, entonces ya nunca nada nos parecerá lo mismo, porque viviremos con plenitud el aquí y ahora, valorando las cosas más sencillas y abriendo nuestra percepción a los más profundos pensamientos y sensaciones.

        Ichigo ichie no solamente se refiere a una forma de encuentro individual con el mundo, también al especial valor que tienen nuestras relaciones con los demás. Cada persona con la que nos comunicamos nos aporta infinidad de conocimientos y sensaciones. Si reflexionamos bien sobre ello nos daremos cuenta de que a lo largo del día hablamos con los demás sin ser casi conscientes de lo que estamos diciendo. Siempre vamos con el piloto automático puesto, anulando así nuestra capacidad de percepción y perdiendo oportunidades de agradecer y valorar cada pequeño encuentro.

        En el keiko se repiten técnicas una y otra vez, pero la razón por la que existen practicantes de muy avanzada edad que siguen repitiendo las técnicas a lo largo de los años, es porque han aprendido a apreciar cada pequeño detalle como un tesoro que se les revela día a día y que aunque externamente pueda resultar idéntico, en su interior es como un río que fluye sin final. Así, siguiendo este principio, el practicante, en la vida y en el keiko, flota como un tronco sobre el agua que fluye (ryûsui fuboku), ya que no está entrenando su cuerpo, sino algo intangible y eterno: su espíritu.

Link con el Blog de D. José Antonio Martínez Oliva  José Antonio Martínez Oliva, Abril de 2012.

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D. José Antonio Martínez Oliva. Y su columna: -Ichigo ichie-        Aru ga mama ni

        Las cosas son como son.

        Cualquiera de nosotros puede pensar que hoy sin ir más lejos ha tenido un buen día, o quizás uno no tan bueno. Cualquiera de nosotros puede pensar que su vida está llena de problemas. Todos determinamos nuestra visión de las cosas a través de nuestros juicios de valor sobre las mismas. Pero hay algo de lo que no nos damos cuenta, porque estamos demasiado ocupados pensando en que etiqueta asignarle a cada evento de nuestra vida. Ese algo es la esencia misma de las cosas.

        Todo es como es. No hay más. A veces es muy conveniente echar el freno de mano de los pensamientos y estacionar nuestra mente en el parking de la respiración para ver como el incesante tráfico no nos deja ver el paisaje.

        Os propongo este ejercicio. Cerrad los ojos durante un par de minutos y, durante ese tiempo centraros única y exclusivamente en vuestra respiración, sin nada más en vuestra mente. Esto es zen ¿verdad? La mayoría de los que estáis leyendo esto sabéis meditar perfectamente. Pero, y ¿qué pasa luego? Hacéis girar la rueda de la vida y después por algún extraño motivo la misma se para ante la más mínima complicación, o sencillamente os olvidáis de darle vueltas a la rueda. El espíritu del Budô que tanto amáis y practicáis con diligencia cada día no vive solamente en los momentos de la práctica, vive en todos los actos de vuestro día a día. Si sois capaces de mantener vivo ese espíritu las 24 horas del día finalmente os daréis cuenta de que vosotros sois lo más importante y de que vuestra salud, vuestra vida bien merece ser tomada tal y como es, quitándole todas las etiquetas mentales que os imponen desde fuera o que vosotros mismos adherís sin querer.

        Quizás todo esto os pueda parecer profundo y complicado, pero es todo lo contrario, simple y asequible a cualquiera de nosotros. En nuestra mano está ver las cosas como son o verlas como nuestra mente nos impone. De una frase tan sencilla como “aru ga mama ni” se pueden aprender muchas y grandes cosas. ¿Quién ha dicho que para vivir bien haga falta mucho más?

Link con el Blog de D. José Antonio Martínez Oliva  José Antonio Martínez Oliva, Mayo de 2012.

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D. José Antonio Martínez Oliva. Y su columna: -Kakutôgi vs. Budô-        Kakutôgi vs. Budô

        Hay una librería en Fukuoka a la que suelo ir cada verano y en la cual paso las horas muertas buceando entre sus estanterías. Consta de cuatro extensas plantas en las que se venden libros de lo más variado. Desde novelas de bolsillo (mis preferidas) a libros de filosofía, arte, y revistas especializadas de todo tipo. Y entre tanto libro y estantería se pueden encontrar también muchos manuales y ensayos sobre Budô. Lo que en un principio llamó mi atención es que había dos estanterías diferenciadas con sendas etiquetas dispuestas encima de ellas. En una ponía “kakutôgi” y en otra “Budô”.

        “Kakutôgi” se puede traducir como técnicas de lucha, mientras que “Budô” se refiere al camino del guerrero. Diferenciarlo de manera física como ocurría en esta gran librería es solo una manera de poner de manifiesto la gran diferencia que hay entre simplemente “luchar” o pelearse con alguien sin un trasfondo espiritual y seguir una vía de conocimiento interno. Por otro lado había un pequeño apartado en el que figuraba la etiqueta “goshinjutsu” que se refiere estrictamente a técnicas de defensa personal.

        Esta distinción tan básica entre lo espiritual y cultural referido al Budô y a lo meramente físico en relación a la defensa personal o la lucha, me parece fundamental. En este sentido se ha marcado en mi de manera imborrable la larga charla que tuve este verano con mi maestro Iwata sensei, 10º Dan y Presidente de la Federación Japonesa de Iaidô en Fukuoka. Más que una charla fue una exposición brillante de mi maestro, el cual, como si se tratara de un opositor que recita sus temas con diligencia, me habló aproximadamente durante una hora sobre la esencia del Bushidô, poniendo especial acento en lo que no era.

        Bushidô o Budô es según mi maestro, tradición espiritual de Japón. No consiste en ningún tipo de lucha, sino que constituye un camino interior de crecimiento espiritual basado en tres pilares: los valores del confucionismo, el espíritu del budismo zen y las creencias shintoistas en cuanto religión natural de Japón. Tener claro que se está haciendo cultura es obvio para un japonés, pero desgraciadamente no lo es tanto para un extranjero.

Link con el Blog de D. José Antonio Martínez Oliva  José Antonio Martínez Oliva, Febrero de 2012.

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D. José Antonio Martínez Oliva. Y su columna: -Armonía-        Armonía

        La respiración es vida. Respirar correctamente sin embargo no es algo tan fácil como parece. Puede resultar simple, pero como todo lo simple tiene un obstáculo muy importante que vencer: nuestra mente. La mayoría de nosotros reacciona ante una situación de estrés acelerando la respiración y crispando los músculos. Esa reacción instintiva no consigue otra cosa que nublar nuestro espíritu y desviarnos de la acción correcta.

        Cuando nos dejamos llevar por las emociones, se crispa nuestro cuerpo, confiamos en exceso en nuestra fuerza y por tanto caemos en la tentación de abandonar el correcto camino del Budô. Para eso están los maestros, para guiarnos espiritual y técnicamente y procurar que no nos dejemos llevar por la crispación. Vaciar la taza cada día, es vivir en armonía con la naturaleza de la forma más sencilla posible. Es sonreír a cada corrección de un maestro y darle las gracias de corazón con respeto sentido y profundo. Respirar profundamente y sin crispaciones nos ayudará a mantener la actitud mental imprescindible para hacer valer la técnica por encima de todo.

        Esa armonía y relajación física que manifestamos en cada entrenamiento (si es así como lo hacemos) tendrá un reflejo en cada acción de nuestra vida personal y en consecuencia conseguiremos ser más felices a través del Budô, verdadero arte de paz y no de guerra, de amor, y no de odio, de suavidad y no de crispación. Nuestras acciones durante el keiko tienen siempre su reflejo en el resto de nuestra existencia, pues el ser humano es un todo indivisible. Quien da amor, recibe amor, quien quiere aprender Budô debe primero entender su espíritu.

Link con el Blog de D. José Antonio Martínez Oliva  José Antonio Martínez Oliva, Marzo de 2012.

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