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Nuevo artículo de nuestro Sensei Ishana Pérez por el 37º aniversario de nuestro Dojo. Esta vez nos define las implicaciones que tiene el compromiso al iniciarse en una disciplina, y nos habla de la importancia de informarse muy bien antes de contraerlo. Pone 4 puntos clave que el estudiante novel debe tener presente al ingresar en un Dojo, también resalta el justo valor que los Senseis deben de mostrar cuando hay alumnos comprometidos, y lo resume en 5 puntos.

        Seguidamente plantea 7 interrogantes que debe ser respondidas por cualquiera que quiera adentrarse con un compromiso serio en la disciplina, y a su vez resalta varias cosas:

        - Los problemas que surgen cuando no se acepta el compromiso por todas las partes implicadas en el proceso formativo.

        - Las cualidades que posee una persona comprometida.

        - La concreción de las aspiraciones iníciales que el estudiante novato debe tener en el primer año de práctica.

        - La importancia de la regulación de la vida que se relaciona con los distintos tipos de compromiso.

        - Desarrolla 8 formas distintas de abordar los diferentes compromisos, adaptados a los diferentes perfiles en función de los ritmos de vida y de la psicología de los practicantes.

        - Destaca 9 ventajas al realizar los controles para comprobar la evolución de los estudiantes.

        - Establece 9 puntos importantes para el alumno cuando se temporizan los controles.

        Dar las gracias una vez más a nuestro Sensei Ishana por ser tan diáfano con sus exposiciones, porque es de gran ayuda, tanto para los estudiantes veteranos como para los novicios.

        

        La palabra compromiso deriva del término latino compromissum y se emplea para describir una obligación que se ha contraído o una palabra que se ha dado, o lo que es lo mismo, Makoto.

        Se dice que una persona se compromete cuando su implicación es máxima en la labor que ha aceptado realizar libremente, teniendo la predisposición de aportar todas sus capacidades para conseguir llevar a cabo una actividad, un proyecto o las metas planteadas, y de este modo colaborar con su esfuerzo y energía para el buen funcionamiento y el crecimiento del colectivo donde se forma.

        Para que exista el compromiso tiene que haber un conocimiento claro sobre la obligación que se va a contraer, por esa razón es muy importante informarse muy bien de quién nos va a enseñar, dónde nos vamos a formar, y que implica contraer el compromiso en ese centro de enseñanza, porque “Vivir de manera efectiva significa poseer la información adecuada.” Norbert Wiener.

        

        Para que un estudiante esté comprometido con su Dojo, es importante que se cumplan una serie de puntos:

         Que sienta como propio el Dojo donde se forma.

        Es la primera identificación que debe de hacer el alumno después de haberse informado muy bien y ser aceptado para que inicie su noviciado en la escuela.

         Que apoye y se comprometa tanto en los objetivos comunes como en los propios, que pueden ser de enseñanza, organizativos como lúdicos.

        Si no hay un soporte voluntarioso y participativo por parte del estudiante, que correspondería al 50% de la edificación del Dojo, el otro 50% es el Sensei con sus conocimientos, su metodología, la planificación de los contenidos didácticos y su sabiduría, es imposible que una escuela prospere y se desarrolle.

         Que supere tanto los obstáculos propios como ayudar a resolver los que son comunes.

        Es obvio que en cualquier empresa que se emprenda va a ver dificultades muy variadas, y más en una comunidad que está en constante transformación según sus objetivos, metas y el fin que persigan, o como ocurre ahora mismo con la pandemia de COVID-19, que hay que ser solidarios y colaborativos para seguir tanto con el funcionamiento del Dojo aunque sea online, como con el apoyo y el sostén entre todos los miembros.

         Que siga con interés y revise las actuaciones que se hayan acordado, organizado o planeado previamente.

        No basta con plantear que se quiere llegar a tal lugar, hay que hacer un seguimiento con atención para asegurarnos del éxito o solventar cualquier inconveniente que salga al encuentro.

        

        El responsable del Dojo, -el Sensei-, debe de tener en alto valor la complicidad de sus alumnos, porque se relaciona con el aspecto estratégico para la buena marcha y el buen funcionamiento del mismo. Este tipo de estrategia es holística, que es un proceso donde el todo y cada una de las partes se encuentran ligadas entre sí e interactúan constantemente, y esto a su vez, produce nuevas relaciones y hechos en un proceso que compromete y beneficia al conjunto.

        Todo esto tiene múltiples ventajas, veamos:

        a) Mejora el rendimiento, la productividad y la calidad, gracias al esfuerzo y la motivación de cada uno de los miembros por alcanzar sus logros.

        b) Aumento de la satisfacción por parte de todo el colectivo, debido al alto nivel que se logra en todos los aspectos y las ventajas asociadas que derivan de esto.

        c) Reducción de costes en todos los sentidos: de tiempo, de esfuerzo, organizativos, económicos, etc.

        d) Fortalecimiento de la reputación y de la calidad-ortodoxia de la escuela, que va desde la enseñanza, lo administrativo como en lo lúdico.

        e) Incremento del valor de sostenibilidad a muy largo plazo de toda la estructura, dado que no se apoya en un solo pilar, sino que está sostenida por múltiples y siempre en dinámico con un sentido productivo-creativo.

        Sin establecer un compromiso serio y real se hace muy difícil progresar en cualquier ámbito de la vida, de ahí la importancia de contraerlo. Normalmente las personas que no se comprometen con el Arte suelen estar poco tiempo en la actividad, porque la propia dinámica y la filosofía de la disciplina las expulsa.

        

        Veamos una serie de interrogantes necesarias que se tienen que contestar para asumir y concretar el compromiso y de esta manera poder progresar y formarnos con rigor:

        ¿Nos hemos informado muy bien sobre el Dojo, el Sensei y la disciplina que se quiere realizar?

        Ya se ha visto con anterioridad lo vital que es disponer de toda la información antes de dar el paso.

        ¿Se tiene confianza en el Dojo y con el Sensei donde se va a estudiar?

        La confianza es la seguridad que se tiene en el otro para obrar, en otros casos es la seguridad en las cosas que componen la comunidad, como por ejemplo, tener la certeza de que con la metodología y con la planificación que se posea se va a evolucionar en el aprendizaje y no se va a perder el tiempo, la energía y los recursos.

        La confianza debe funcionar y se debe alimentar de forma circular: Sensei Dojo metodología alumno familia (en el caso de que hubiera niños) ambiente tatami.

        Otro aspecto muy importante de la confianza, es que mejora las relaciones interpersonales porque si no elimina del todo, en un alto porcentaje llega a mermar o disminuir mucho la incertidumbre, porque se confía en las acciones de los demás para llegar a la meta que se ha planteado como colectividad, por ejemplo: hay objetivos técnicos a lograr por parte de todos para avanzar conjuntamente, por lo tanto, nadie podrá rezagarse o detenerse en su evolución, sino se es capaz de ir a rueda en la práctica general (clases, seminarios e intensivos), se debe asumir una práctica personal para ponerse a la altura de los compañeros, y éstos confían en que su colega la va a realizar para avanzar juntos y que todos se vean beneficiados y no tener que estar tirando día tras día de alguien. Michel Jordan cuando se retiro momentáneamente del baloncesto después del fallecimiento de su padre y comenzó con el béisbol, posteriormente del entrenamiento y de atender a la prensa, volvía a la caja o jaula para perfeccionar su bateo, está claro que ésta actitud es de una alta responsabilidad, un compromiso muy sincero consigo mismo y con el equipo, porque estaban en la obligación de rendir todos.

        Ahora pregúntate, si tienes problemas con un elemento técnico como por ejemplo con los Ukemis, ¿te quedas después de clase haciendo series para mejorarlo? Porque si la respuesta es no, eso quiere decir que tu compromiso es débil o aún no lo tiene ni siquiera contigo mismo, difícil avanzar en esas condiciones y tienes todos los papeles para ser una rémora en tu Dojo.

        

        El soporte de lo dicho hasta ahora sobre la confianza, se cimienta en la autoconfianza del alumno, y si no la posee, es el Sensei el encargado de avivarla, porque es la persona responsable de guiar al estudiante en el descubrimiento de sus talentos inconscientes, así como superar las propias resistencias y los miedos con los que llega el alumno a su Dojo.

        

        Eso quiere decir que moldea e influencia en positivo las creencias, los valores y las capacidades que el discípulo va descubriendo con su propia experiencia y la herramientas de la escuela, con el objetivo de liberar o desvelar al alumno su dominio sobre el Arte y su sabiduría interna.

        El gran problema de la confianza es su pérdida por los distintos miembros de la escuela, porque justo en ese momento todo comienza a destruirse: el Sensei no realiza su labor como le corresponde; el Dojo se vuelve una casa de locos o en un centro lúdico social en vez de un centro de formación; la metodología pasa a ser inexistente y se practica con un rumbo que no posee ni metas ni objetivos; el alumno se vuelve disruptivo y conflictivo; la familia se desentiende de sus responsabilidades de colaboración e implicación con la escuela y ve el Dojo como una guardería marcial; el ambiente se vuelve tóxico, así desaparece la plataforma para la colaboración que es la piedra angular para el crecimiento de todo lo demás; el tatami se vuelve peligroso porque los alumnos no se respetan entre ellos y tampoco aceptan la autoridad del Sensei.

        Todo esto es muy, muy difícil de recuperar, a no ser que el Sensei no pierda su centro y haga borrón y cuenta nueva, o dé el paso de llamar la atención a los responsables para que enmienden su actitud, y de esta manera que todo vuelva a la normalidad de ser un Dojo propiamente dicho.

        

        ¿Se tiene la predisposición de adquirir el compromiso?

        Si no hay un interés claro de comprometerse, la cosa comienza mal, por lo tanto hay que recordar a Murphy, “Si algo puede salir mal, saldrá mal,” así que ya el niño nos nació muerto, entonces hay que preguntarse, ¿no será mejor no empezar la empresa a la que se aspira?

        Por el contrario, cuando una persona acepta en su libertad el contraer el compromiso para sí, con el Sensei y con el Dojo, eso significa que:

        - Es responsable consigo mismo.

        - Es juicioso en positivo de sus emociones, de sus decisiones y de su actitud.

        - Está predispuesto a buscar solución a los problemas que le surjan en su formación.

        - Está alerta para buscar oportunidades de superación.

        - Ya es o se vuelve autocontrolado.

        - Desarrolla o ya tiene una buena capacidad de adaptación.

        - Tiene decisión a la hora de afrontar sus objetivos y metas.

        - Conoce o va siendo consciente de sus debilidades y de sus fortalezas.

        - Es clara en sus opiniones y las manifiesta.

        - Tiene autoconfianza.

        - Es voluntariosa y persistente para alcanzar sus propósitos.

        - Va desarrollando o ya tiene la capacidad de prever futuros escenarios.

        - Su deseo de compromiso lo alimenta la búsqueda de la felicidad como persona que busca su equilibrio existencial.

        Una mente con las ideas claras es más rentable y eficaz que una mente que albergue dudas o tenga indecisiones constantemente, por esa razón es importante tener toda la información en las manos y reflexionar si se da o no el paso, eso demostraría la actitud de una persona responsable de sí misma.

        

        ¿Cuáles son las aspiraciones al iniciarse en la disciplina?

        Puede haber tantas como personas interesadas en estos temas, pero es importante que antes de empezar y teniendo en cuenta las aspiraciones propias y con toda la información se concreten al menos 3 que se quiera conseguir en el primer año de práctica.

         Lo que sí está claro, es que el realizar las aspiraciones tiene como objetivo cumplir unos deseos nacidos de la necesidad de un desarrollo personal o cualquier otra motivación propia, es decir, son personas que quieren integrar en sus vidas un valor añadido a través, -en este caso-, de una serie de disciplinas que le van a dotar de un conocimiento superior sobre sí mismo y de una mejor calidad de vida.

        Una persona que realice sus aspiraciones, madura, aumenta su autoestima y amplia sus experiencias, así consigue tomar el timón de su existencia, por esa razón es importante tener claro qué es lo que no se quiere emprender, y hacer lo que a uno le gusta o le atrae, también tener en cuenta que el logro de las aspiraciones va relacionado con desarrollar perseverancia y paciencia, porque en las actividades que nos ocupa, no es llegar y pegar, se necesita tiempo y esfuerzo continuado para la realización del fin perseguido.

        Concretar el tiempo destinado a la práctica.

        Hace poco hablaba con varios estudiantes sobre la importancia de la regulación de la vida (ver pág. 36 del texto: Metodología para la Formación en el Arte del Aikido) para poder orientar la práctica con solidez, porque sin acotar el tiempo para ejercitarse es obvio que no se va a avanzar.

        Esto también nos lleva a los 8 tipos de compromiso básicos (ver pág. 87 del texto: Metodología para la Formación en el Arte del Aikido) que pueden realizar los estudiantes según el grado de la libre obligación contraída. Una cosa es inseparable de la otra, dado que se relacionan muy estrechamente.

        

        ¿Se quiere evolucionar con un sistema reglado, o se va por libre ?

        Ya dentro de la estructura y conociendo la didáctica del Dojo, es otro de los compromisos a adquirir, y es muy bueno definirlo dentro del primer año de práctica.

        Dado que es un tiempo suficiente para hacerse una composición de lugar, de la exigencia de la disciplina, del Dojo donde se estudia, del método que el Sensei aplica, también se puede decidir si se sigue o no en la disciplina, y con todos estos ingredientes se puede tomar una decisión más madura, con más conocimiento práctico, con más responsabilidad y siendo más consciente de una u otra alternativa.

        En los dos campos hay múltiples herramientas que a veces son comunes o pueden estar relacionadas, voy a presentar 8 formas distintas para abordar la evolución, que se pueden adoptar en función de las diferentes implicaciones, del interés personal, de la psicología propia y de la dedicación que se quiera invertir, esos ejemplos son los siguientes:

        

¡Más exigentes!

         - Ciñéndose a los principios fundamentales.

        Dentro de cualquier compromiso que elijamos esta forma va a estar presente, pero también lo podemos adoptar como medio de evolución prioritario, son 4 puntos que van a estar en cualquier cosa que hagamos.

        En un comienzo exige una atención constante para ver y aplicar los cuatro fundamentos hasta hacerlos propios, así que inicialmente hay una etapa de trabajar con mucha energía consciente hasta llegar a la libertad total sin pensar.

        Es una forma de evolucionar cómoda que uno la puede administrar a voluntad y sin mucha presión, ideal para personas curiosas, porque con éste sistema uno ve cómo puede aplicar esto en tal situación o en ésta otra, y eso da una gran satisfacción que ayuda y motiva para evolucionar.

        

         - El sistema reglado de los grados de Kyus.

        Acceder a contraer un compromiso con la formación reglada teniendo como guía los grados de Kyus, es adquirir una responsabilidad sería y nada trivial, al menos con nuestra metodología y con nuestros requisitos.

        La razón de ello es que hay tanto una exigencia intrínseca, -los retos y motivaciones propias,- como extrínseca, -el nivel que se pide en cada Kyu, el factor tiempo o la presión ejercida por del Sensei,- todos estos aspectos someten al estudiante a una gran tensión acotada en un tiempo concreto, y hay que estar dispuesto a aceptar y saber llevar todas ésta exigencia, porque si no, es muy fácil caerse del proceso que puede tener connotaciones psicológicas negativas, como por ejemplo: cierta aversión al Arte, desmotivación, frustración, abandono de la practica y del Dojo, etc.

        Afrontar el progreso con éste sistema hay que meditarlo muy bien, calibrar las propias fuerzas y regular muy bien la vida para llevarlo a buen término. La ventaja es que en un corto periodo de tiempo (entre 7 y 10 años máximos) se tiene la posibilidad de formarse con un gran nivel de base y perfectamente listo y capacitado para acceder a estadios superiores de la formación.

        

         - El proceso de Shu, Ha y Ri.

        Aquí ya el propio proceso nos exige mucha dedicación y con una atención constante, porque es muy fácil perder el equilibrio propio y despeñarse de la evolución, dado que un paso sigue al otro y están estrechamente relacionados, y si no se entiende el anterior es imposible afrontar el siguiente.

        Digamos que es un proceso de estudio profundo de los fundamentos donde comenzamos con una exégesis y terminamos con una eiségesis, porque de estrada hay que ser muy restrictivo con nuestros gestos y formas, dado que no podemos aportar nada propio a la técnica, pero al final todo es natural y con una expresión personal.

        Y en medio de estos dos extremos nos encontramos con una investigación profunda y exhaustiva de cada principio. Utilizando un símil intelectual, es un planteamiento para un ratoncito de biblioteca aplicado al estudio e investigación de la técnica, que se tiene que realizar a muy largo plazo y con mucha paciencia y constancia.

        No es un proceso para los que tienen prisa, porque nada más empezar se van a quedar exhaustos, frustrados y llenos de dudas, teniendo como conclusión que el Aikido es un baile o una coreografía sin sentido marcial.

        

         - Los estados o métodos.

        Éste proceso de formación es sumamente severo, y solo recomendable para personas con una gran determinación y un carácter fuerte y aguerrido, porque la transformación enfocada de esta manera es sumamente exigentes en todos los campos: físico, técnico y mental, y está claro que como no se tenga un buen centro seremos rebotados por el propio método con la consiguiente frustración.

        Es importante calibrar nuestras fuerzas y ver si nuestras capacidades pueden afrontar la exigencia que demanda éste compromiso, porque en el caso que veamos que no, es mejor elegir otra opción más acorde con nuestra personalidad y modos de vida.

        

¡Menos exigentes!

         - El desarrollo del plan de estudios.

        El progreso con el programa de estudios se puede afrontar a voluntad, con distintos ritmos y con un tiempo muy flexible, el inconveniente es no mantener una continuidad en el proceso, porque la intermitencia es el peligro que asecha al alumno que quiere evolucionar con éste sistema.

        Decir que es un planteamiento cómodo y si se acompaña con la constancia es muy seguro y fácil de llevar, pero hay que ser consciente que es a muy largo plazo.

        

         - Los niveles en la educación.

        Es otro procedimiento confortable para afrontar la formación, y uno los puede gestionar con flexibilidad, pero tiene algo más de exigencia que el anterior sistema, porque los bloques a estudiar son más grandes y por lo tanto hay más contenidos para aprender, pero aún así se pueden llevar con bastante holgura y comodidad. También tiene el mismo problema que el anterior, no nos podemos permitir ser discontinuos y una forma muy común de serlo es faltar a las clases mensuales, cuando ocurre eso, nos encontraremos con brechas que no vamos a poder superar, en especial en los niveles medios y altos.

        

         - El desarrollo de todo el Kihon con las clases habituales más una práctica personal.

        Aquí hay que tener la filosofía de la hormiga, grano a grano y día a día sin detenernos para afrontar esta forma de evolución, si en otros compromisos anteriores era importante la constancia, en ésta forma de responsabilidad se hace imprescindible poseerla. Es ideal para personas meticulosas y con grandes dosis de curiosidad, porque esas cualidades le van a ayudar en su proceso de formación.

        También es una evolución a muy largo plazo y con mucha comodidad, la presión es muy baja, porque se construye ladrillo a ladrillo y día a día. En personas con un perfil inseguro o que tarden en aprender, es muy recomendable porque tienen mucho tiempo para asimilar con tranquilidad y resolver las dudas que le surjan en las clases con el soporte de su práctica personal.

        

         - Prestando atención a los detalles en las clase, en los seminarios e intensivos, para ir perfeccionando la técnica día tras días.

        Es un proceso que exige desarrollar una atención-concentración muy aguda y con una gran penetración, es ideal para esos perfiles de personas que constantemente se están fijando en todos los detalles que están en su entorno cotidiano. Es otro proceso de largo recorrido y muy desahogado, también alimentado por la curiosidad y las ganas de saber.

        

        Como suelo decir a mis estudiantes, herramientas sobran para evolucionar en la disciplina y totalmente adaptables a los distintos grados de compromiso, a las distintas personalidades y a los diferentes ritmos de vida, pero el quid del asunto está en si somos capaces de comprometernos con cualquiera de ellas dándole continuidad en el tiempo, porque independientemente de la que se elija, todas llevan al mismo sitio, lo único que cambia es su enfoque para afrontar mejor el aprendizaje y todas tienen en común el cultivo de las capacidades internas: voluntad, constancia, paciencia, atención, concentración, afán de superación, etc.

        

        ¿Se acepta o no someterse a controles para testar la evolución?

“Practicar Aikido sin un sistema de control, es un completo descontrol.”

        En cualquier sistema de enseñanza si no se testa el progreso de los alumnos, ¿cómo sabemos que avanzan? De ahí la importancia de los controles, y éstos se establecen según la metodología y el plan de estudios de cada Dojo.

        ¿Cuáles son las ventajas de realizar controles?

        - Reduce los riesgos de una mala formación.

        - Se logra los objetivos y las metas establecidos con anterioridad.

        - Promueve un desarrollo más ordenado y organizado del plan de estudios.

        - Se logra mayor eficacia y eficiencia en el aprendizaje.

        - Asegura el desarrollo del Kihon de forma progresiva.

        - Protege de forma segura el avance del estudiante.

        - Es un seguro de reválida constante y por lo tanto, de motivación para el alumno.

        - Fomenta la práctica de valores tanto externos como internos del Arte.

        - Es una forma de demostrar al Sensei y a los demás compañeros el compromiso con la disciplina y con el Dojo.

“La mejor inversión que puede poseer un Dojo, es disponer de un gran número de recursos humanos bien formado.”

        En el apartado de testar la evolución, el problema que sale al encuentro es cuando en un Dojo no hay sistemas reguladores donde se plasme el dominio del estudiante sobre su trabajo. Cualquier compromiso adquirido de los mencionados antes, debe de tener un proceso para que los alumnos contrasten sus progresos, bien es verdad que el más obvio es en el sistema de los grados de Kyus, porque al final del proceso de estudio-práctica siempre se concluye con el examen pertinente, pero que pasa con los demás formas de compromisos, ¿cómo se evalúan?

        En líneas generales el mejor planteamiento es realizar un control bien al final del mes o del trimestre para contrastar la asimilación de los contenidos impartidos, pero la pregunta clave es, ¿cuántos Senseis se plantean en un mes o en un trimestre hacer controles a sus estudiantes para ver cómo evolucionan? Cuando llega un estudiante nuevo al Dojo y le digo que en nuestro sistema de funcionamiento se hacen controles mensuales sobre lo practicado, hay que verle la cara que se le queda entre sorpresa – estupor – extrañeza, porque no están acostumbrados a ese tipo de metodología y de funcionamiento.

        Los controles hacen que el alumno se pregunte, ¿qué hago yo aquí? Porque si mes tras mes el control le demuestra que no evoluciona, la pregunta es de rigor hacérsela y buscar la respuesta para actuar en consecuencia.

        Pero, ¿qué ventajas tiene éste proceder para el alumno?

        - Fortalece la independencia del estudiante y disminuye la dependencia del Sensei.

        - Hace responsable al alumno de su aprendizaje, porque se enfrenta a su realidad, al esfuerzo puesto y a la atención que ha volcado en aprender en un tiempo concreto.

        - Genera en la comunidad un ambiente de trabajo y superación, porque después de una temporada, -que previamente se ha previsto,- hay que rendir sobre los contenidos impartidos.

        - Desarrolla el aprender-aprender.

        - El alumno descubre sus puntos fuertes y débiles.

        - Puede acceder a diferentes estilos de aprendizajes en base a la experiencia que va acumulando.

        - Puede distinguir en qué condiciones puede afrontar mejor su aprendizaje.

        - Le permite experimentar cada día.

        - Es capaz de buscar solo soluciones a las dificultades diarias.

        No debemos olvidar el concejo de Plutarco: “El conocimiento no es una vasija que se llena, sino un fuego que se enciende,” y es responsabilidad del Sensei de prever de combustible a su alumno para mantenerlo encendido hasta que sea independiente.

        La clave para que el conjunto se desarrolle es el establecimiento del compromiso por todas las partes implicadas en el progreso, por eso hay que aprender a ser y a actuar a nivel colectivo, porque en un Dojo la acción vital surge de la relación con los otros de una forma cooperativa y colaborativa, avalada por la confianza mutua, porque “Pocas cosas pueden ayudar más a un individuo que atribuirle responsabilidad, y hacerle saber que confías en él” Booker T. Whashington, de esta manera seremos creíbles, eso significa que tenemos integridad, las intenciones están claras, hay capacidades que se traen y otras que se desarrollan o se potencian y el resultados es satisfactorio tanto a nivel personal como a nivel colectivo, así estamos trabajando saber ser, saber hacer y saber estar.

Ishana Pérez.     

Aiki - Publis del mes de Abril de 2020.

         Editorial relacionada con el artículo:

                       Los diferentes enfoques de Ippan Keiko.

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